a continuación les dejo una breve artículo que será útil para complementar la Dinámica de Clases para el día
12 de Marzo. Es necesario que lleven sus notas para complementar la participación.
EL DIÁLOGO: LA INTERSUBJETIVIDAD
Por Ricardo Yepes Stork, en "Fundamentos de antropología", Pamplona 1996
Hemos dicho que una forma de manifestar la intimidad es hablar. Esta manifestación íntima, decir lo que uno lleva dentro, se dirige siempre a un interlocutor: el hombre necesita dialogar. La necesidad de diálogo es una de las cosas de las que más se habla hoy en día. Tenemos necesidad de explicarnos, de que alguien nos comprenda. Las personas hablan para que alguien las escuche; no se dirigen al vacío. La necesidad de desahogar la intimidad y compartir el mundo interior con alguien que nos comprenda es muy fuerte en los hombres y las mujeres. Se puede uno pasar sin ello, pero la inclinación a abrirse es natural y radical, siempre que ese alguien nos escuche (si nos comprende o no, sólo lo sabremos al terminar de hablar).
El hombre no puede vivir sin dialogar porque es un ser constitutivamente dialogante. Y así, el que no dialoga con otras personas, lo hace consigo mismo, o adopta ciertas formas de diálogo con la naturaleza, con los animales, etc. En esos casos se personaliza un ser natural, como hace Walt Disney con los animales, los poetas con la naturaleza y los hombres primitivos con las fuerzas cósmicas que eran divinizadas. Por ser persona, el hombre necesita el encuentro con el tú, alguien que nos escuche, nos comprenda y nos anime. El lenguaje no tiene sentido si no es para esta apertura a los demás.
Esto se comprueba porque la falta de diálogo es lo que motiva casi todas las discordias y la falta de comunicación lo que arruina las comunidades humanas (matrimonios, familias, empresas, instituciones políticas, etc.), pues la Comunicación es uno de los elementos sin los que no hay verdadera vida social. Esto es una experiencia tan corriente que muchos estudiosos" (sobre todo de ética, filosofía política y derecho) conciben hoy la sociedad ideal como aquella en la cual todos dialogan libremente para ponerse de acuerdo sobre las reglas de la convivencia. La preocupación teórica y práctica por el diálogo es hoy más viva que nunca, tanto en la ciencia como en la vida social, en la política, en las relaciones interpersonales, etc.: cuando una sociedad tiene muchos y grandes problemas, hay que celebrar muchas y largas conversaciones, para que la gente se ponga de acuerdo y encuentre soluciones. Que el diálogo y la comunicación existan no es algo que esté asegurado.
Todo esto se puede decir de un modo más profundo: no hay yo sin tú. Una persona sola no existe como persona, porque ni siquiera llegaría a reconocerse a sí misma como tal. El conocimiento de la propia identidad, la conciencia de uno mismo, sólo se alcanza mediante la intersubjetividad, es decir, gracias al concurso de los otros (padres, etc.).
Este proceso es la formación de la personalidad humana, mediante el cual se modula el propio carácter, se asimilan el idioma, las costumbres y las instituciones de la colectividad en que se nace, se incorporan sus valores comunes, sus pautas, etc., y se llega así a ser alguien en la sociedad, a tener una identidad propia y una personalidad madura e integrada con el entorno, de modo que se pueden establecer unas relaciones interpersonales adecuadas. Se abre aquí una amplia línea de consideraciones: sin los demás, no seríamos nada, pues todo ese proceso es un diálogo educativo constante.
Saludos.
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